El piloto neerlandés saldrá desde la octava posición en el Gran Premio de Azerbaiyán tras una jornada de sábado complicada en el circuito urbano.
Max Verstappen califica de «desastre» su clasificación en Bakú

Un fin de semana que cambió de rumbo
Lo que parecía ser un fin de semana prometedor para Max Verstappen en el Gran Premio de Azerbaiyán se transformó en una pesadilla durante la sesión de clasificación. Después de haber liderado los entrenamientos libres del viernes, el piloto de Red Bull no pudo mantener el ritmo y terminó la Q3 en la octava posición, situándose a 1.5 segundos del poleman, George Russell.
Problemas técnicos y falta de velocidad
Verstappen fue crítico con el rendimiento de su monoplaza, señalando que los problemas de velocidad punta y los fallos en la gestión de la batería lastraron su desempeño. El tricampeón mundial explicó que su coche no estaba rindiendo como esperaba, perdiendo medio segundo por vuelta en rectas incluso comparado con su compañero de equipo, Isack Hadjar, quien logró clasificar en la cuarta plaza.
Además de la falta de potencia, el neerlandés se enfrentó a contratiempos con la batería en la Q3, lo que le impidió completar una vuelta competitiva y provocó una pérdida crítica de temperatura en los neumáticos. Estos inconvenientes técnicos, sumados a la aparición de banderas amarillas al final de la sesión, frustraron cualquier intento de remontada.
Ante la pregunta sobre sus expectativas para la carrera del sábado, el piloto mostró incertidumbre. Con dos Ferrari, dos McLaren, el Alpine de Pierre Gasly y su compañero de equipo por delante, Verstappen buscará minimizar daños y entender qué ocurrió tras un viernes donde se sentía cómodo con el monoplaza.
Fuente: reporte original. Edición Depornaticos.
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